Hipocondría

Hemos convertido la salud de nuestro organismo en una prioridad.
Hemos aprendido a tratar la salud como la ausencia de enfermedad.
Hemos considerado la enfermedad como sinónimo de muerte, y la salud como sinónimo de vida.
En una sociedad que siente pánico y trata como tabú a la muerte, y que está aún, sólo, pendiente de la supervivencia, más que de encontrar el sentido personal de vida.
En este contexto, el hipocondríaco nos enseña una gran lección. Pretender salvaguardar la salud puede convertirse en algo poco saludable para tu vitalidad.
Pendiente todo el tiempo de que no se le escape la vida a través de la enfermedad, pierde la oportunidad de experimentar su propia existencia.
Como consecuencia, su vitalidad y sentido de vida se evaporarán, así como la satisfacción de vivir, y todo lo que le queda es la ansiedad por seguir sobreviviendo.
La vida se convierte en una rutina de preocupaciones y pruebas médicas, donde ya no queda espacio para una vida saludable que te nutra a través de las relaciones, de los acontecimientos que suceden sin que uno los provoque.
El hipocondríaco es el caso extremo que nos muestra con claridad esta lección, pero no nos engañemos, todos somos bastante hipocondríacos.
La salud de tu organismo es importante, pero la de tu vida y existencia también. Y es que hay quien incluso afirma, que lo mejor que me pudo pasar fue enfermar, pues me nutrió de una nueva perspectiva frente a la vida.
y tú ¿vives o sobrevives?