7. Yo no sólo soy el primate

Yo no sólo soy el primate

De acuerdo, dentro nuestro vive un primate que tiene sus propias normas. Pero, por suerte, o por desgracia, los seres humanos somos algo más que ese primate.

¿Qué nos hace diferentes?

Los animales en el mundo sólo pueden responder al aquí y al ahora. Para asegurar su supervivencia o cubrir sus necesidades (comida, sexo, etc.), sus reacciones deben ser instantáneas, automáticas. Son la respuesta directa al estímulo que se da en ese preciso momento.

Por nuestra parte, los humanos hemos desarrollado la capacidad verbal, esa habilidad por la que somos capaces de relacionar cosas en nuestra cabeza. Eso nos permite hacer dos cosas que el resto de animales no pueden:

En primer lugar, podemos identificarnos con nosotros mismos, con las cosas que hacemos, con las experiencias que pasan dentro nuestro (pensamientos y emociones), y a ese conjunto lo llamamos YO.

En segundo lugar, tenemos perspectiva temporal, lo que nos permite viajar al pasado o al futuro. ¡Y eso lo cambia todo!

Gracias a esas dos capacidades, podemos imaginarnos a nosotros mismos en otro tiempo-espacio, y eso crea unas reglas del juego nuevas. Por un lado, somos capaces de adaptarnos al mundo salvaje, ya que llevamos incorporado al primate. Pero por otro, en el zoo, tenemos posibilidad de elegir cómo vivir. Podemos hacerlo como siempre lo hemos hecho, comportándonos según el aquí y el ahora, coherentemente con nuestras estado emocional circunstancial. O dirigirnos a intentar construir un futuro determinado, unos recuerdos futuros específicos.

Si intentamos vivir de acuerdo a como querríamos vernos a nosotros mismos en el futuro, por momentos tendremos que ser coherentes con nuestros estados emocionales, pero otras veces nos obligará a hacer algo que ningún animal tendrá que hacer: ir contra sus reacciones automáticas. E ir contra tantos milenios de evolución no puede ser tarea fácil. ¿Cuántas personas han escrito, reflexionado sobre cómo vivir y ser feliz? Si es que no puede ser fácil.

Es verdad que nuestra vida puede ser más complicada, pero también podemos tener más alicientes, plenitud y comodidades que ningún otro animal. Espero que en el balance compruebes que salimos ganando. Yo así lo creo.

Recuerda que la capacidad verbal es la responsable entre otras cosas de las comodidades que tenemos los humanos en nuestro día a día, y nos permite tener alicientes, expectativas, sueños. ¡Ahora el reto es intentar alcanzarlos! Con ayuda del primate o sin ella.

Finalmente, es muy complicado definir qué es eso que llamamos YO, y que constituye esa parte de nosotros que está ahí siempre, cuando tenemos un pensamiento, ahí está, cuando tenemos otro, ahí está otra vez, cuando tenemos una emoción, ahí sigue estando, y cuando tenemos otra, pues también.

Así que para presentártela, nota como ahora mismo estás teniendo un pensamiento, ¿y quién se da cuenta de que estás teniéndolo? ¿y quién se da cuenta de que te das cuenta?. Y si te detienes a notar cómo está tu cuerpo, ¿quién se da cuenta de qué emociones tienes? Si la respuesta a todas las preguntas es YO, ¡ya lo conoces! Y si te planteas quién ha estado detrás de todas las experiencias que has tenido posiblemente te darás cuenta de que ha sido el mismo YO. Has envejecido, has aprendido muchas cosas, has tenido muchas experiencias, y quién ha estado allí siempre, YO.