3. Diferentes tipos de primates

Diferentes tipos de primates

Como primates que somos, pertenecientes a un grupo cuyo objetivo es la supervivencia, sería comprensible que tuviera que darse un equilibrio entre las diferentes naturalezas de los miembros que lo componen. Es decir, si cada uno tiene una función determinada, se pueden complementar para tener un equilibrio más adaptativo.

Dicho con ejemplos, para que nuestros organismos funcionen, no pueden estar compuestos únicamente de corazones por importantes que sean, sino que debemos encontrar un equilibrio entre los diferentes órganos para facilitar la supervivencia. Lo mismo serviría con el fútbol, no todos pueden ser delanteros porque eso no daría equilibrio al conjunto.

La analogía más adecuada seguramente sería la de un ejército en la que cada miembro se caracteriza por unas habilidades concretas y especializadas, que repercuten en el grupo.

En el caso de la “manada” de primates, podemos suponer que en el contexto salvaje, nos podemos encontrar como mínimo los siguientes tipos:

  • Los “vigilantes”, dedicados a pasarse horas pendientes de cualquier ataque que pueda recibir el grupo. Su actividad sería simplemente estar allí pendientes de algún indicio de amenaza. Generalmente, estarán inactivos, sin responder a ninguna influencia del entorno, excepto si perciben cualquier sospecha de peligro, entonces tendrán reacciones muy intensas.
  • En la primera línea de ataque, nos encontramos a los “invisibles”, rápidos y ágiles para desorganizar o rodear a los contrarios. Se supone que serán primates con mucha inquietudy energía para estar continuamente en movimiento.
  • En la segunda línea de ataque, los “fortachones”, con mucha potencia pero menor velocidad. Menos ágiles, aunque capaces de soportar de manera continuada la presión.
  • Los “sanitarios” serán los encargados de garantizar la salud de los integrantes del grupo, y serán altamente sensibles al malestar del resto de individuos.
  • Los rastreadores, buscadores de recursos, resistentes al trabajo continuo, con un nivel de activación moderado, ni pausado ni excesivo para continuar con la tarea prolongadamente.
  • Los estrategas, los encargados de guiar al grupo, de tomar las decisiones. Poco impulsivos, analíticos y con alta energía para transmitir las conclusiones.

Si en las manadas primates nos encontramos con estos tipos, es posible que hayan pervivido y todavía podamos encontrar esos roles entre nosotros. Recuerda: ¡No ha habido suficiente tiempo para la evolución!

Si bien, reconozco que esta clasificación es más un “juego” que una ley, con ella pretendo poner de manifiesto que todos somos diferentes, y por tanto, tenemos predisposiciones distintas.

Esto es especialmente relevante en nuestra sociedad, en la que parece que todos debemos cumplir con los mismos cánones, que existe una “manera correcta” de vivir, de sentir, de actuar; por eso se nos plantea la vida de manera independiente a la naturaleza de cada uno de nosotros.

Si todos perseguimos lo mismo y se nos fomenta que así lo hagamos, independientemente de nuestra predisposición como primates, nos podemos encontrar con que otras personas tienen más facilidad para afrontar determinadas situaciones, y por supuesto nosotros la tendremos en otras, porque todos estamos “especializados evolutivamente”.

El conflicto lo tendremos cuando la vida nos haya puesto delante retos que no se ajusten al tipo de primate que somos. Si no podemos cambiar de estilo de vida, o modificarlas demandas que nos hace la sociedad, lo que sí que podemos hacer es reconocer cuál es nuestra naturaleza, y ser respetuosos con ella.

Y partiendo de esa comprensión, abrirle la puerta al malestar inevitable que nazca en nuestro interior al intentar alcanzar objetivos que no son para los que habíamos nacido, “como primates” claro está. Recuerda que en el zoonuestras características, a veces, nos complicarán la vida, en cambio, otras nos la facilitará.

A pesar de estas predisposiciones, que pueden hacer que de manera natural a una persona una circunstancia le afecte más que a otra, lo cierto es que todos podemos aprender a tolerar la mayor parte de situaciones que la vida nos pone delante, pero el primer paso es reconocer y respetar el primate que somos.